11 agosto 2013

Día 6: Battambang - Phnom Penh

Tremendo desayuno mañanero
Nos despertamos muy pronto, como de costumbre, y fuimos a desayunar a un sitio local que ya teníamos visto. Cuando viajamos siempre nos integramos al máximo, por eso nos pedimos una sopa de pollo para desayunar que, aunque no lo creáis, entraba genial a las ocho de la mañana.

Seguidamente fuimos al mercado y nos abastecimos de fruta y snacks para un nuevo interminable trayecto de autobús. Este autobús aún era peor que el del otro día. Nos hicieron subir las mochilas porque la bodega iba repleta de sacos de arroz. Cada asiento tenía cajas de fruta debajo que no te dejaban estirar las piernas y no cabía ni una aguja más. Los dos asientos de delante nuestro estaban ocupados por una familia de 5 personas. Obviamente, tres eran niños pequeños a los que apodamos cariñosamente "los gatitos".
Los gatitos y sus padres

Llegamos a Phnom Penh y después de negociar con varios tuk tuks, muy pesados en la capital, fuimos a una zona de backpackers que teníamos mirada de la guía. Pero allá donde preguntábamos estaban llenos y, después de una pausa cervecera para afrontar la situación, cogimos los bártulos y nos fuimos a otra zona más cercana al río.
Escena cotidiana captada desde el bus, el Blablacar de Camboya

Nos alojamos en el Lazy Gecko Hotel y nos costó la doble con ventilador y baño diez dólares por noche. De ahí fuimos a explorar un poco porque queríamos ver el Mekong, pero a esa hora estaba muy oscuro y el tráfico era agobiante, así que volvimos al hotel y fuimos a cenar a un sitio de los alrededores que no nos satisfizo.

Nos fuimos a dormir para coger fuerzas y afrontar la ciudad con energía al día siguiente.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta el blog y vuestras aventuras.besos Ernesto.

Sin pelas y a lo loco dijo...

¡Hola Ernesto! todavía quedan muchos días de diario de viaje ¡gracias por viajar con nosotras!