Mostrando entradas con la etiqueta Rastreando. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rastreando. Mostrar todas las entradas

14 mayo 2013

Los Encants se ponen a cubierto

Gio en busca de la ganga
Pues sí, después de toda la vida en la calle, el mercado de los Encants de Barcelona estará resguardado a partir del 14 de junio. El flamante edificio a escasos metros está ya casi a punto para que los paradistas se trasladen.

Los Encants es una visita obligada para todos. Hoy he ido con Gio, que se mueve como pez en el agua entre tanta cosa antigua. A mi me cuesta más, pero a base de visitas le he ido pillando el truquillo. La verdad es que a los Encants no puedes ir buscando algo concreto, sino que tienes que topar con él.  
Mar y su "nueva" lámpara

Y ha sido hoy, paseando bajo el sol, que me ha dado pena que los pongan a cubierto. Creo que perderán su esencia. Los Encants sin las inclemencias del tiempo y sin sus cosas por el suelo, no serán lo mismo. 

Por eso, si no habéis ido nunca o si sois unos nostálgicos, os animamos a que vayáis antes de que se trasladen. Están abiertos los lunes, miércoles, viernes y sábados hasta las cuatro más o menos. 

En el nuevo edificio lo estarán los mismos días (y algún domingo) hasta las ocho. En realidad, el cambio es para mejor y la mayoría sueña con aumentar las ventas con la ampliación del horario y la nueva ubicación. Pero hoy he oído a un paradista que decía "me voy a morir cuando estemos todo el día, con lo bien que estamos aquí".


26 abril 2013

Lidleando


Primero de todo, queremos invitar a cenar a la persona que haya sido capaz de pronunciar el título del post en voz alta y sin tartamudear.

Por si no lo habéis adivinado, hablamos del supermercado Lidl (a los que lo hayáis adivinado, lo siento, ésta era más fácil, ¡no hay cena gratis!). Este super nos tiene abducidas por varias razones: el factor sorpresa,  los cachivaches freaks, sus productos raritos deluxe, y por sus precios económicos.

Procedamos a la disección de tales componentes adictivos:
El factor sorpresa: cada cierto tiempo te ofrecen la semana de productos internacionales, como la semana de Asia o de México, donde podréis comprar leche de coco, galletitas de la suerte chinas o todo el pack para hacer fajitas (ideal para hacer una fiesta temática en casa, fue legendaria la fiesta mejicana de Mar hace unos años). También ofertan dos veces a la semana complementos para ponerte en forma, del hogar, del coche, del jardín… la lista es muy amplia, aunque se van repitiendo a lo largo del año (así si se te pasa algo, o prefieres esperar a un mes en el que estés más holgado de dinero, te dan otra oportunidad, y otra, y otra…).

Mi tesooooroo
Los cachivaches freaks: como somos muy fan de todo lo friki, el Lidl es una fuente continua de inspiración y enriquecimiento. Como sus zapatillas mopa (que adquirió recientemente Mar) o su reloj-despertador con proyección en el techo y que se enciende cuando le gritas ¿QUÉ HORA ES? (vieja adquisición mía e imprescindible ya en mi vida).

Los productos deluxe: son productos de alta gama y como su nombre indica, están de lujo, como sus mermeladas de pétalos de rosa o de higos con cacao, su mousse de pimientos caramelizados o sus macarrones con chili (no lo digo en italiano para que no haya risitas nerviosas).


Para los que no hayan entendido la broma de los macarrones...
Sus precios económicos: no hace falta explicar su importancia, somos todos del club de sin pelas y a lo loco, ¿no?

12 diciembre 2012

El outlet escondido

No te irás con las manos vacías
Ya está abierto mi outlet preferido: el que organiza la marca Luna Llena. Yo, Mar, soy adicta desde hace años cuando una compañera de trabajo me lo dijo y Mel no se quita el jersey que se compró el invierno pasado.
Los bolsos son el producto estrella
El lugar está en medio de la nada, en una calle desangelada del 22@ en la que parece mentira que te puedas encontrar una bonita tienda llena de color. 
Es fácil perderse para llegar -nos ha pasado a todas- pero una vez allí no te arrepientes de haber ido.
Venden moda de mujer para todas las edades y, aunque a veces te cruzas prendas que no te pondrías ni loca, siempre encuentras algo que te encanta. 
Los precios son muy asequibles y puedes comprar verdaderas maravillas por menos de diez euros. Las prendas están marcadas con pegatinas de colores y cada una corresponde a un precio. La última semana suelen reventar precios  y cada pegatina pasa a tener el valor de la pegatina de precio inferior... creo que no me he explicado bien pero seguro que me habéis entendido.
Este outlet se organiza dos veces al año, una ahora y otra a principios de verano. El de estas fechas viene perfecto para comprar regalos de Navidad, amigos invisibles o lo que se tercie.
Pues nada, ya os he revelado mi secreto, ¡no se lo digáis a nadie!


04 diciembre 2012

Las Charity Shops

Otros de nuestros vicios confesables son las llamadas Charity Shops británicas (literalmente traducido como Tiendas Benéficas).
Una Charity en Manchester
Las Charity son tiendas pertenecientes a una ONG (Oxfam, Cancer Research, etc), en ellas trabajan voluntarios y se venden artículos de segunda mano, lo más común son ropa y libros, pero también puedes encontrar música, Dvds, muebles, o cosas para el hogar, desde teteras hasta el más preciado tesoro de unos amigos: una lata para guardar el té conmemorando la boda de Prince Charles y Lady Di (léase Leidi Dai).
Un mucho de todo
Estas tiendas son originarias de Gran Bretaña, donde la primera Charity fue de la Red Cross y se abrió en Londres durante la segunda guerra mundial para ayudar en tiempos de crisis.  Estas tiendas son una parte integrante de la cultura social británica, donde la gente dona las cosas que no necesita, compra barato las que sí o trabajan allí cuando pueden (normalmente jubilados, trabajadoras de casa y jóvenes desempleados). Incluso funcionan como biblioteca, ya que un uso muy habitual es comprar un libro (entre 50 céntimos y 2 euros), leerlo y devolverlo a la Charity para su re-re-re-re-re-reventa (y así hasta el infinito, o hasta que alguien decida quedárselo ¡claro!).
Mar es una apasionada de las Charity shops pero lo mío (soy Mel, ¡hola!) es una obsesión, lo confieso: soy Charitólica.
La primera vez que pisé una Charity shop fue a la temprana edad de 18 años, estaba pasando un verano en Inglaterra con una familia inglesa y me llevaron allí… mi corazón se aceleró y la cabeza me daba vueltas, pensar que todo lo que había allí estaba al alcance de mi bolsillo era una experiencia nueva para mí y me producía un vértigo placentero (post adolescente en los años 90, nada que ver con las nuevas generaciones). Mi embrujo desapareció cuando volví a España: mi familia, al explicarle lo de las Charity Shops y enseñarles todas mis comprillas me miraba con recelo, incluso me atrevería a decir que con cierto temor (¿se habrá metido en una secta inglesa? ¿habrá experimentado con drogas? ) y surgieron los típicos comentarios “ y tú que sabe esto quién se la puesto?” , “hija, no le digas a la gente que es de segunda mano, ¿en?“, “eso lo has lavao antes de ponértelo, ¿no?” (léase con acento onubense).
La lata de Leidi Dai

Y es que en este país hay una obsesión por lo nuevo que para mí siempre ha sido incomprensible. Afortunadamente,  de todas las crisis siempre sale algo bueno y ya tenemos nuestras Charities en España. HUMANA y CÁRITAS llevan años vendiendo ropa de segunda mano, sus clientes éramos principalmente la secta minoritaria de los charitólicos, sin embargo, ahora sus tiendas siempre están llenas y han aparecido tiendas de otras ONG, como Farcells, Cudeca, Emaús, etc.
Lo mejor es que puedes encontrar diversidad de estilos, precios muy bajos y, sobretodo, tu dinero no hará más rico al ya rico, sino que estarás ayudando a los que más lo necesitan.

27 noviembre 2012

¡Qué nos gusta un mercadillo!

Siempre hemos sido carne de mercadillo, sin excepciones, desde el mercado semanal del barrio de "aleuro,aleuro" y "venganiña, laqueasabesaprovecha", pasando por los famosos y turísticos mercadillos londinenses, como Candem Town, Portobello o Brick Lane, hasta los bazares árabes, como el de Marrakesh o Aleppo donde los comerciantes lo dan todo por venderte algo y nada más vernos la cara se dirigen a nosotras en un perfecto castellano, del que el mismísimo Cervantes estaría impresionado, para decirnos frases del tipo "prisa mata amigo" y hasta hacernos propuestas de matrimonio en toda regla.
 
Y es que en los mercadillos puedes encontrar de todo, si tienes buen ojo, un radar que se va desarrollando con la práctica, y no te importa rebuscar puedes llegar a ser el rey o la reina de los mercados callejeros. Con grandes dosis de energía y estilo encontrarás auténticas gangas y piezas únicas y llenársete la boca cuando alguien te dice "¡Me encanta! ¿dónde te lo has comprado?", y tú (toda chula y orgullosa) "En el merca, ¡a un euro!".

En estos tiempos de crisis, los mercadillos callejeros, que antes pertenecían a la élite de los "sinpelas", han proliferado y adquirido el estatus de "markets" o "flea markets", que así queda como más "moerno", o como dirían los moernos: "más cool".

Bajo el lema "One man's garbage is another man's gold", que viene a decir poco más o menos: tu porquería es mi tesoro, en Barcelona existen muchos de estos markets que se celebran una vez al mes (normalmente en domingo). Puedes participar pagando una cuota de alrededor de 20 euros y vender toda la ropa que tienes acumulada en el armario y no te pones desde hace decenios, libros, bicicletas, accesorios, máquinas de coser, etc... como mínimo te haces espacio en casa, pasas un día divertido y si además te sacas unas pelillas ¡has triunfado!.
 
Si vas como comprador es una auténtica experiencia y con 10 euros en el bolsillo puedes salir de allí con las manos llenas y disfrutar de su ambiente bohemio y siendo una personita más feliz.
Personalmente os recomendamos el Flea Market de Drassanes, donde somos vendedoras y compradoras asiduas.
Otros mercadillos merecedores de interés son:
¿Nos vemos allí?